En este pequeño reportaje pretendo compartir con vosotros una de mis últimas, y porque no decirlo más intensas (o quizá deberia decir intensivas), experiencias en esto de la fotografia: Meterme en un hide nada menos que 15 horas para tratar de fotografiar las avutardas en La Serena (Extremadura).
La Semilla: La idea nació allá por principios de febrero de 2010, cuando un dia en el Puente del Perdón (Rascafria) estabamos hablando Fernando Sánchez, Omar Alonso y un servidor de las experiencias de Omar con los hides de grullas en Gallocanta. Charlando de unas cosas y otras coincidimos en que teniamos ganas de intentar fotografiar avutardas, y sabiendo de la existencia de unos hides fijos en La Serena gestionados por ANSER pues no tardo mucho en fraguarse la aventura. Nos pusimos manos a la obra y en un par de semanas habiamos contactado con Manuel Calderón, responsable de todo el "cotarro" y teniamos reserva de 4 hides para el 17 de Abril.
El dia D: Llegó el 17 de Abril y alli estabmos tres "colgaos" (de tanto como me lo han repetido todo al que se lo digo, me lo voy a terminar creyendo ¡¡) esperando a Manuel en una rotonda a la entrada de Castuera a las 5:40 a.m. Esta hora que puede parecer tan intempestiva se debe a que las sesiones han de ser de sol a sol, lo cual significa que has de entrar en el hide en completa oscuridad y salir en identicas condiciones. Manuel llegó y nos fué repartiendo por los hides. Yo, completamente a oscuras me introduje en el habitáculo de escasos 1x1x1,5 metros que durante todo el dia iba a ser "mi hogar". No os voy negar que la sensación es cuando menos extraña pero al mismo tiempo de gran expectación por lo incierto del dia. En cuanto empezó a amanecer, y con el mayor sigilo que podia fuí montando el equipo, abriendo las ventanas de cada una de las paredes del hide y tapándolas debidamente con las telas dispuestas alli con ese fin. El campo bullia de vida, la primavera se mostraba con multitud de flores por todos lados. La vida se iba despertando según salia el sol y poco a poco se iban dejando escuchar alondras, mirlos, cogujadas, y otras pequeñas aves. Sin embargo desde mi ubicación no tardé en escuchar y divisar a un grupo de jovenes machos de avutarda que se encontraban en lo alto de una loma a unos 200 metros. La cosa empezaba bien y el dia prometia, apenas eran las 8:00, se dejaban ver las primeras luces y allí estaban las avutardas que tanto ansiabamos. Lejos si, ahora bien, otra cosa no pero tiempo por delante tenia como para esperarlas (poco más podia hacer). Fruto de mi ansiedad y aún estando lejos tiré las primeras fotos, luego me daria cuenta de que era inutil pues no habia luz suficiente. Se acercaron un poco más pero aún estaban lejos. Ahi estaban pero les llamaba más la atención lo que sea que tuvieran al otro lado del cerro pues se decantaban por desplazarse hacia allá.
Ahi las deje y me entretuve con una hembra de cernicalo común que tenia, en uno de los postes de la valla en la que estaba apoyado el hide, uno de sus posaderos. Oia cogujadas por todos lados y alguna collalba pero no acertaba a verlas. el tiempo iba transcurriendo entre miradas a un lado y otro por cada una de las 4 ventanas (y menos mal que no eran más, que bastante estresante era ya), tanto a simple vista como con ayuda de los prismaticos.
Serian aproximadamente las 9:30 cuando un precioso macho se paseo entre el hide en el que estaba Omar y en el que yo me encontraba.Tuve la suerte de que a pesar de no estar todo lo cerca que me hubiese gustado, si que estaba a tiro de camara y le hice unas cuantas fotos mientras se pavoneaba ladera abajo del cerrillo en el que estaba ubicado el hide. Su andar era continuo pero al menos no muy rápido, lo que me permitia ir improvisando nuevos encuadres y anticipandome un poco a sus movimientos. De vez en cuando se paraba y "posaba".
En una de las veces que estaba mirando por el visor y disparandole fotos casi a cada paso que daba este macho, me pareció distinguir una mancha en tonos marrones de tamaño mediano que me llamó la atención.
Deje por un momento al macho pues no parecia que se me fuese a escapar rápido y me centré en este nuevo sujeto, era una hembrita de sisón que iba asomando alternativamente entre la multitud de flores que en esta epoca abarrotaban el campo. Se desplazaba con mucha tranquilidad y sin prestar demsiada atención a los alardes del macho de avutarda que alli se exhibia. Contrastaba enormemente su plumaje tan criptico con el ehibicionismo desbordado del "barbón". Por un momento albergué la esperanza de poder ver el macho a lo largo del dia pero se quedó en eso...en esperanza.
A eso de las 10 en uno de los multiples y repetidos controles del grupo de machos que tenia en la colina, pude observar como dos de ellos se habian apartado ligeramente del grupo y se empezaban a enzarzar en piques y disputas resultado del ajetreo hormonal. El espectaculo era digno de fotografiarse pero... estaban lejos para el 400 mm. Opté por dejar a un lado la cámara, echar mano de los prismaticos y disfrutar del espectaculo. Bueno vale, tambien cayó alguna foto aunque bien sabia que estaban lejos. Era sorprendente los empujones que se daban, como se enganchaban por el pico y el tiempo que permanecian asi. Se soltaban, se separaban, se miraban, se azuzaban, y vuelta engancharse y a empujarse. En todo este proceso no dejaban de emitir sonidos cuasi guturales que yo no habia oido nunca y que me sorprendieron de esta especie. Asi estuvieron cerca de 25-30 minutos y como no podia ser de otra forma entre empujones y empujones...se fueron acercando. Por fin los iba teniendo a tiro, asi que volví a empuñar la cámara y fuí disparando despacio para no despertar su atención. Vi que estaba a lo suyo y ya se me "pegaba el dedo al disparador".
Entre prismáticos y cámara cuando levante los ojos de ambos y miré la hora eran ya las 11:15. Los dos machos se habian alejado empujón tras empujón y se fueron al otro lado del cerro.
Son las 12 y desde que se fueron los machos peleones aqui no se movia nada, y cuando digo nada es que no se oia ni a las cogujadas, ni se veia a los cernicalos ni ná de ná. Abrí un paquete de galletas y al menos maté el rato comiendo. En algo hay que entretenerse no? 13:00, Estoy ahi reponiendo fuerzas y empiezo a oir un sonido ritmico. al principio me sorprende pero enseguida me percato de que no es más que el agua cayendo sobre el techo de metal del hide. Venga fiesta los bichos se han ido y ahora empieza a llover ¡¡¡
Pasaban las horas, y allí todo estaba parado, todo menos la lluvia que esa si fue fiel a la cita. Yo miraba de vez en cuando el reloj porque se hacia largo:13:15, 14:00, 15:00, 15:30, comí algo, las 16:30, sigue lloviendo a ratos, me vi en el movil un capitulo de "La vida en miniatura" de David Attemborough, intenté dormitar algo en esa silla de pescador un poco incomoda (tras 10 horas ya cualquiera lo es ¡¡), me levantaba estilo "po-zi" para estirar las piernas, las 17:45, vuelve a llover. Esto ya empezaba a hacerse eterno porque el campo parecia "muerto". A eso de las 18:00 calculo, por fin algun bicho en el horizonte, y tal cual lo digo literal, allá donde se juntaban cielo y tierra (que poético) en lo alto de una loma se veia algun grupito de avutardas. Estas si que estaban lejos, pero lejos lejos. Algún que otro vuelo de los cernicalos en maniobras de caza, y poco más. La tarde no prometia ser muy entretenida.
Yo ya estaba "entregado" cuando por el walkie Omar me avisó que nuevamente veia un macho pasando cerca de mi hide, efectivamente ahi estaba, la distancia estaba en el limite como para intentar hacer algo decente (esta que aqui os muestro tiene un pequeño recorte para acercarla un poco) pero viendo la tendencia que llevaba la tarde pues a ello que me puse.
Son las 19:45 y las luces empiezan a ser magicas, pero los bichos no se dignan aparecer y deleitarnos con su belleza. El dia va tocando a su fin y la lluvia parece que para durante un buen rato. Los pocos bichos que se ven están muy alejados, aunque en esta ocasión Angel tiene algo más de suerte y tiene dos machos lejos pero a distancia de cámara.
Las luces ya no dan para más y dejo el equipo a un lado. Aún no lo guardo por si acaso hay algo digno de intentar una osadia aunque sea testimonial.
21:00 ya si que si, guardo el equipo y espero a que sea la hora de salir (21:40 segun nos dijo Manuel). Aprovecho para hacer balance del dia y a pesar de que se ha hecho largo con tantas horas de inactividad, la experiencia ha merecido mucho la pena.
21:40, nos disponemos a salir y cuando ya he cerrado las ventanas y voy a abriri la puerta... Omar a través del walkie me dice que le parece intuir a lo lejos que cerca de mi hide van corriendo dos machos. Efectivamente no se han acercado tanto en todo el dia y ahora están pegados a mi hide, se van acercando hasta quedarse a escasos 10 metros del mismo. No podia esperar mucho más pues cada vez la oscuridad era mayor y habia que llegar al camino sin conocer apenas el itinerario. No queda otra: Salgo agachado y despues de estar 15 horas sin poder ponerme de pie, ahora aún tengo que hacerme 100 metros en cuclillas, alejandome parapetado por el hide para no asuatarlas. La vida del fotógrafo es asi. Me reuno con Omar 300 metros más adelante y nos encaminamos al punto de encuentro con Ángel. Ya en el coche de regreso a Castuera comentamos un poco el dia. Hemos estado en contacto a través de los walkies pero lo justo. Ahora ya podemos explayarnos. Coincidimos en que no hemos tenido toda la suerte que nos gustaria pero la naturaleza es asi. No llevamos ni 20 minutos fuera de los hides y ya llegamos a una conclusión por unanimidad....
El año que viene hay que volver ¡¡¡ |